<?xml version="1.0" encoding="utf-8" standalone="yes"?><rss version="2.0" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"><channel><title>Ariadna Vigo</title><link>/</link><description>Recent content on Ariadna Vigo</description><generator>Hugo</generator><language>es</language><copyright>Copyright (c) Ariadna Vigo</copyright><lastBuildDate>Mon, 20 Jul 2026 21:22:27 +0200</lastBuildDate><atom:link href="/index.xml" rel="self" type="application/rss+xml"/><item><title>Ante su tumba</title><link>/posts/ante-su-tumba/</link><pubDate>Mon, 20 Jul 2026 21:22:27 +0200</pubDate><guid>/posts/ante-su-tumba/</guid><description>&lt;p&gt;Aquella tarde de otoño llovía suavemente sobre el pavimento del cementerio. Las
copas de los árboles a uno de los costados del camino se mecían como sombras
ante el telón gris e informe que hacía las veces de cielo. No hacía frío aún,
solo fresco. Los mauseleos, lápidas y tumbas dibujaban los límites entre el
camino cierto que lo cruzaba por el medio y el incierto que aquellas
representaban. Un ligero olor a humedad y a hojas que ya comenzaban a
descomponerse llenaba la atmósfera de esa escena vacía, ni lúgubre ni alegre,
desprovista de cualquier clase de vida, excepto por el paso acelerado de la
muchacha que atravesaba el camino central, sola.&lt;/p&gt;</description></item><item><title>Crítica literaria</title><link>/posts/critica-literaria/</link><pubDate>Fri, 26 Jun 2026 00:25:53 +0200</pubDate><guid>/posts/critica-literaria/</guid><description>&lt;p&gt;Hacía calor y, con calor, soy incapaz de encontrar las palabras. El oficio de
escritora, mucho me temo, es un oficio de país nórdico o, en su defecto, de
invierno, porque intente Ud., querida lectora o querido lector, escribir
siquiera un pequeño relato a cuarenta y pico grados, bajo estricto confinamiento
climático, con las persianas bajadas y la sensación de que Ud. se ha vuelto
ontológicamente una masa de sudor con restos de pensamiento consciente. No, no
me salían las palabras ni con el ventilador resoplándome desde mi derecha, ni
con el vaso de refresco con tres hielos &amp;ndash;ya casi dos&amp;ndash;, ni habiéndome duchado
ya por segunda vez en el día.&lt;/p&gt;</description></item><item><title>Manaña de domingo</title><link>/posts/manana-de-domingo/</link><pubDate>Tue, 02 Jun 2026 14:44:58 +0200</pubDate><guid>/posts/manana-de-domingo/</guid><description>&lt;p&gt;María abrió los ojos con sueño porque un rayo de sol le dio en la cara desde la
ventana. ¿Qué hora sería? Seguramente más temprano de lo que era una hora
razonable como para despertarse un domingo. Desperezándose un poco quiso darse
la vuelta hacia la izquierda pero se topó con un brazo. No, no solo era un
brazo&amp;hellip; Había también una maraña de pelos rizados y un torso desnudo durmiendo
de espaldas. En realidad, era una chica entera, mucho más que las sumas de las
partes que asomaban por entre las sábanas, y que roncaba ligeramente sin
percatarse de nada de lo que sucedía a su alrededor.&lt;/p&gt;</description></item><item><title>Un asunto felino</title><link>/posts/un-asunto-felino/</link><pubDate>Fri, 17 Apr 2026 12:20:07 +0200</pubDate><guid>/posts/un-asunto-felino/</guid><description>&lt;p&gt;Sin cuidado ninguno, la gata corrió a toda velocidad desde el pasillo para
entrar en la habitación, sortear la silla de oficina que se interponía en su
camino, saltar sobre la cama &amp;ndash;perfectamente hecha&amp;ndash; y apostarse ante la
ventana, poniéndose de pie con sus patas traseras sobre el radiador ubicado
debajo. Era negra, pequeña, ágil y sus ojos verdes miraban fijamente al
exterior, con vigilancia casi de búho.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ahí estaba. Ahí estaba él. ¡Lo había encontrado!&lt;/p&gt;</description></item><item><title>En la ciudad</title><link>/posts/en-la-ciudad/</link><pubDate>Wed, 08 Apr 2026 13:55:27 +0200</pubDate><guid>/posts/en-la-ciudad/</guid><description>&lt;p&gt;Cruzó las piernas por debajo de la mesa y miró a su alrededor. Se había sentado
en una de las mesas de la terraza &amp;ndash;recién estrenada&amp;ndash; de una cafetería de
renombre que a ella le gustaba mucho en pleno centro de la ciudad, en la
mismísima Plaza Mayor. Ya calentaba el sol primaveral, después de tantos meses
de frío oscuro, pero ella insistía también a estas alturas del año en su
riguroso negro eterno e inconmensurable. Eso sí, como gesto hacia la nueva
estación, Selena había decidido conceder al mundo tan solo sus hombros, brazos y
clavículas desnudas; no, sin embargo, sus piernas, las cuales iban enfundadas
entre las telas de aquella falda que parecía el manto de la noche sobre la
ciudad a sus más altas horas.&lt;/p&gt;</description></item><item><title>Gotas sobre la piel</title><link>/posts/gotas-sobre-la-piel/</link><pubDate>Sat, 14 Mar 2026 10:59:40 +0100</pubDate><guid>/posts/gotas-sobre-la-piel/</guid><description>&lt;p&gt;A decir verdad, la ducha era un tanto estrecha, pero no tanto como otras en las
que se había metido en su vida. Era de aquellas con puertas corredizas de vidrio
esmerilado que cerraban en ángulo recto en la esquina izquierda. Se había metido
hacía un par de minutos, con el agua ya encendida y se había mantenido ahí un
momento, dejando resbalar el agua sobre su cuerpo, tibia y líquidamente.
Mantenía la mano junto al nacimiento del hombro, como queriendo liberar tensión
de este, mientras la lluvia de la ducha caía por el camino que trazaban sus
dedos hasta su codo. Suspiró y se dijo en voz alta a sí misma:&lt;/p&gt;</description></item><item><title>Cierre</title><link>/posts/cierre/</link><pubDate>Thu, 05 Mar 2026 00:50:14 +0100</pubDate><guid>/posts/cierre/</guid><description>&lt;p&gt;Detrás de la cristalera de aquella panadería, la vendedora limpiaba con el trapo
el expositor de vidrio en el cual, hasta hacía una hora más o menos, se podrían
haber encontrado los últimos bollos del día&amp;hellip; pero la clientela había arrasado
con todo, así que la limpieza se hacía más fácil esta tarde. Eso sí, ella se
había reservado un par de los bollos, dejándolos encima de una bolsa de papel a
un lado&amp;hellip; Nada extraño; era costumbre en aquella panadería hacerlo.&lt;/p&gt;</description></item><item><title>Fregadero</title><link>/posts/fregadero/</link><pubDate>Sat, 21 Feb 2026 13:48:37 +0100</pubDate><guid>/posts/fregadero/</guid><description>&lt;p&gt;La espuma del detergente de platos cubría de blanco sus manos de piel morena.
Con la esponja amarilla y verde &amp;ndash;que, desecha, ya pedía tregua&amp;ndash;, frotó los
restos de grasa de la cacerola de metal en la que, anoche, ella había preparado
un poco de pasta. Entonces, una pompa de jabón, pequeñita, decidió emprender
viaje hacia el cielo, pasando por delante de la punta de su nariz. Ella siguió
su viaje con la mirada hasta que explotó tras unos segundos de vuelo. Sonrió y
guardó la cacerola ya aclarada en el secaplatos empotrado en el armario, justo
encima del fregadero.&lt;/p&gt;</description></item><item><title>La ventana</title><link>/posts/la-ventana/</link><pubDate>Fri, 20 Feb 2026 12:55:45 +0100</pubDate><guid>/posts/la-ventana/</guid><description>&lt;p&gt;Llovía. La muchacha estaba arropada en su manta, sentada de piernas cruzadas
sobre su cama, con una taza caliente de café filtrado que se había preparado
hacía unos minutos. Una libreta con cubierta de dibujos florales reposaba a su
lado, cerrada, con un bolígrafo colocado encima. Abrazaba la taza entre sus
dedos, pensativa, mirando hacia fuera de su ventana. Chorros de agua caían del
cielo y se volvían lágrimas que lamían el vidrio que separaba el rostro de la
muchacha del frío exterior, pero no de su gris espesor.&lt;/p&gt;</description></item><item><title>Bolero</title><link>/posts/bolero/</link><pubDate>Fri, 13 Feb 2026 12:30:06 +0100</pubDate><guid>/posts/bolero/</guid><description>&lt;p&gt;La sala de baile era luminosa. Sus paredes eran blancas, con grandes ventanales
que daban a la oscuridad de una noche impenetrable a la vista desde dentro. El
suelo, ajedrezado, daba cobijo a los pasos de baile de las parejas que
compartían entre sí las notas de la pequeña banda que tocaba desde una de las
esquinas de la sala, junto a la barra. Unas palmeras delimitaban un poco más el
espacio. Me sentía inexplicablemente nerviosa.&lt;/p&gt;</description></item><item><title>La flor que no estaba marchita</title><link>/posts/la-flor-que-no-estaba-marchita/</link><pubDate>Fri, 06 Feb 2026 12:46:43 +0100</pubDate><guid>/posts/la-flor-que-no-estaba-marchita/</guid><description>&lt;p&gt;En el barrio histórico de aquella ciudad hacía un sol brillante que evaporaba
lentamente los rastros de la lluvia que se habian quedado de la noche anterior
entre las hendiduras de los antiguos adoquines. Con paso decidido sobre esas
mismas piezas de piedra centenaria, la muchacha caminaba con paso ligero,
canturreando. De su brazo colgaba una cesta de mimbre llena de flores de todas
las formas y de todos los colores.&lt;/p&gt;</description></item><item><title>Ante la costa</title><link>/posts/ante-la-costa/</link><pubDate>Mon, 02 Feb 2026 01:52:28 +0100</pubDate><guid>/posts/ante-la-costa/</guid><description>&lt;p&gt;El viento frío de invierno le helaba los hombros descubiertos. Era un día gris,
cuyas nubes no desvelaban qué intenciones traían, si lluvia suave, tormenta o un
sorprendente cielo azul. Las faldas de su peplo blanco bailaban por entre sus
piernas, restringidas solo por el cinto que llevaba en la cintura. Nunca se
levantaban para mostrar ni por accidente los rincones sagrados de su cuerpo.
Ella esperaba, de brazos cruzados, de pie en el borde del pequeño risco que
vigilaba la playa de arena. El mar, traicioneramente calmo, era un espejo
grisáceo, sin forma ni colores, que dejaba un rastro de espuma muy tenue y
apenas algunas algas al lamer la piel tostada de la tierra.&lt;/p&gt;</description></item><item><title>Una cafetería</title><link>/posts/una-cafeteria/</link><pubDate>Fri, 23 Jan 2026 17:04:31 +0100</pubDate><guid>/posts/una-cafeteria/</guid><description>&lt;p&gt;Era un mediodía de invierno, con sol. La cafetería se había vaciado de improviso
después de haber acogido a varios grupos en sus mesas. Solo quedaba la chica de
la mesa del fondo, absorta en un libro. Era un poco regordeta, con pelo
larguísimo, de color castaño, y lucía una vestimenta sobria: un jerséi carmín de
escote en pico, un pantalón negro de pitillo y unas botas negras de tacón
discreto.&lt;/p&gt;</description></item><item><title>Hogar</title><link>/posts/hogar/</link><pubDate>Tue, 20 Jan 2026 01:16:42 +0100</pubDate><guid>/posts/hogar/</guid><description>&lt;p&gt;La niña entró corriendo a su nueva habitación. Se tiró encima de la cama, aun
cuando solo tenía el colchón puesto, sin bajera, ni sábanas. ¡Ni la alhomada
tenía funda! ¿Qué importaba? Era su nueva habitación, su nueva cama, en un
pueblo nuevo a las afueras de la capital y era &lt;em&gt;suya.&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Se imaginó montando una mesa para que sus muñecas &amp;ndash;que aún no tenía&amp;ndash; tomaran
el té. Se imaginó probándose los vestidos &amp;ndash;que aún no tenía&amp;ndash; ante el espejo de
pie que había en la habitación. Dio un giro sobre su talones mientras se
imaginaba como una princesa mágica de las películas. Se sentó en el suelo, de
madera vieja, y le fascinó la luz que entraba por la ventana. Sí, esta era su
habitación. Aquí viviría hasta estudiar o hacerse mayor&amp;hellip; ¡o hasta casarse!&lt;/p&gt;</description></item></channel></rss>